El dilema de poner precio y cobrar por un servicio

Artículo de opinión

“¿Cómo voy a cobrar por eso? No me cuesta nada hacerlo. He pensado regalárselo, me sabe mal cobrarle. No me importa dedicarle todo el tiempo que haga falta a hacer cambios, pero no se los cobro, me sabe mal”. ¿Te suena la canción?


Si por cada vez que escucho estas frases cobrara, no necesitaría cobrar por nada más. Y es que en esta época, cuando te puedes descargar casi cualquier cosa gratis en internet, estamos perdiendo el concepto de valor de lo que se vende y de lo que se compra. ¿Quieres saber por qué nos cuesta tanto poner precio a nuestro trabajo y cobrar por ello?


☑ Porque detrás de este ‘síntoma’ hay una falta de confianza en una misma y en el proyecto.
☑ Porque no sabemos realmente qué coste tiene lo que estamos haciendo.
☑ Porque desconocemos el precio de mercado; no sabemos cómo lo está vendiendo la competencia.
☑ Porque no tenemos clara nuestra propuesta de valor.


Y lo curioso, es que son mujeres inteligentes, con un gran potencial, y sin embargo, de alguna manera, al no cobrar por muchas de las cosas que hacen, están menospreciándose a sí mismas y a su trabajo.
Los costes no son problema, porque se pueden calcular, es cuestión de método para que no se quede nada en el tintero y averiguar la rentabilidad de cada servicio o producto. La competencia también se puede estudiar, ¡nunca para copiarla!, para saber por dónde vamos nosotros y por dónde van los demás.


¿Y la propuesta de valor? Muchos la desconocen, pero a poco que indagamos, aparece; es cuestión de identificarla y de hacerla visible. Porque no es lo mismo decir lo ‘que vale’ una cosa, ‘que lo que cuesta’»’. Por lo que cuesta nadie nos va a pagar, lo harán por el valor que tiene para ellos.

Mayte Carvajal

Mentora de emprendedoras